Trailwalker 2014




Os pondré en situación, la Trailwalker es una carrera no competitiva organizada por la ONG Intermon Oxfam. Es una carrera de 100km por equipo, que no es lo mismo que por relevos, es decir que los 4 corredores del equipo han que correr los 100km y juntos. En si no hay inscripción, solo que hay que conseguir un donativo de 1.500€ para poder estar en la línea de salida. No os contare las peripecias para conseguir el donativo porque tendría que estar dando las gracias a tanta gente que ocuparía más que esta crónica.

Roge, Percha, Eli y Yo el equipo de corredores Antonio y Carlos el importantísimo equipo de asistencia que nos acompañará durante toda la carrera. El viernes llegamos a Olot después de echar aceite a la furgoneta de los Flores que va sequita. Vamos al recinto ferial a recoger los dorsales y seguimos en la tónica nos piden los DNI, como no, Roge se lo ha dejado en el coche, ya veo que se ha propuesto ponérmelo difícil, luego pude comprobar que el hombre de la pensión también tenía esa intención.

Sábado día de la carrera y impongo mi puntualidad Inglesa, pero cómo no, hay que esperar a Roge que se decida a bajar, ya veo que si hoy no me enfado es que algo en mí ha cambiado. Después de desayunar, ver el ambiente y prepararnos toca la hora de la verdad. Un poco menos de 400 equipos cada uno con su visión de la prueba y estrategia. Hay equipos que se lo toman muy tranquilos ya que tienes 32 horas para finalizar la prueba y en los últimos avituallamientos puedes dormir. Nuestra intención es llegar y si se puede bajar de las 20 horas mejor.

Minutos antes de la salida, piel de gallina y nervios. ¿Llegaremos?¿ Será muy duro? ¿Podré? Son dudas que te vienen a la mente.

Olot – St. Feliu de Pallerols (17.6 Km) Salimos corriendo y lo primero que hacemos es pasarnos por el forro la única cosa que habíamos dicho, el ritmo. Vamos ligeros y lo sabemos pero como vamos frescos no aflojamos. Ambiente distendido, adelantamos y nos van adelantando. Es un tramo muy ameno. Justo antes de llegar al primer control Antonio nos viene a recibir y hace el último kilómetro con nosotros, cuando llegamos esta todo preparado para reponer fuerzas.

St Feliu de Pallerols – Amer (13.8 km) Empezamos el segundo tramo más o menos al mismo ritmo. Continuamos viendo a equipos, pero ya no con tanta frecuencia, más o menos ya todos estabilizamos el ritmo. Poco después de hacer la mitad del tramo me noto que los gemelos se agarrotan y vuelvo a tener la misma sensación que en la maratón, no voy con ostias y les pido que andemos un rato, vamos alternando el trote cochinero de Gatxia con andar. Este tramo me pensaba que solo eran 10 km y mentalmente me rompe los 3 km de mas que hacemos. Noto que soy el que más flojo voy y me rallo un poco porque esto solo acaba de empezar, aparte tengo el estomago un poco revuelto. Esta vez Carlos es el que nos viene a recibir antes del control, nos pide que queremos comer para llamar Antonio y tenerlo listo, la verdad que es la gloria llegar y tener todo preparado. 

Amer – Anglès (7.4 Km) Otra vez a la carga, empezamos a andar un poco más, a mí se me estabiliza el dolor y vamos sumando kilómetros. Percha tiene que hacer una parada técnica, al menos nos da tema de conversa discutiendo si las hojas eran de un almendrero o un avellanero. Percha y Roge van unos metros por delante, nos miramos Eli y Yo, no hace falta decir nada más y nos echamos a correr al sprint y les pegamos un hachazo justo antes de pasar el control, son estos pequeños detalles que nos hacen más amena la carrera.

Anglès – Girona ( 17.2 Km) Salimos del avituallamiento restregándoles el sprint de la llegada. Esta es una etapa clave, con la Eli lo comentamos, es una etapa larga pero cuando la acabemos ya solo restaremos. La Eli ya nos dice que no puede trotar, pero el problema es que las grandes rectas que tiene el recorrido afectan a la mente que se hacen interminables y alguna que otra vez trotamos ni que sea un kilómetro. Cada vez vemos menos equipos y mucho tiempo vamos solos por un recorrido que no tiene pérdida ninguna. Cada vez hablamos menos y mi trasero lleva un escozor de grado considerable, aunque suene mal llega un punto que no sé que me duele más si el culo o las piernas. Sobrepasamos el Km 50 y es una inyección de moral ya solo nos quedan 6 Km para Girona. Llegando al avituallamiento por medio de unos huertos nos encontramos con un tipo con acumulación de alcohol en el cuerpo yo veo que al equipo que llevamos delante a lo lejos les dice algo pero no le hacen caso. Yo por mis ganas de llegar, ya que voy tocado, voy un poco adelantado. A Roge no se que les dice pero mi mente solo me dice que como me tenga que parar alguien lo va a recordar y no para bien. Llegamos a Girona y Roge no pasa por alto lo sucedido en el avituallamiento anterior y va por delante, controlando la situación. Yo la verdad que no estaba en disposición de ponerme a correr pero vista la coña hay que intentarlo, Eli como siempre, que me lee las ideas, me dice que no podre conseguirlo. Percha me va controlando de reojo, en un minuto que no miran me voy detrás de unos árboles un poco apartado del paseo central, cambio el ritmo, ellos no me ven, no se han percatado que detrás solo va la Eli. Me pongo a su altura y arreo a esprintar pasando delante de ellos, como una liebre delante de unos perros de caza salen detrás de mí, la gente de la organización y la de los otros equipos alucinan, como si nos fuera la vida entramos en el avituallamiento, miro a Roge y Percha, no dan crédito y nos echamos unas risas. Tengo que decir que es el único momento que no note nada de dolor en las piernas. Aquí hacemos la parada técnica, comemos pasta fresca, la Eli pasa por el fisioterapeuta haber si podemos mejorar algo y Roge y Yo pasamos por el podólogo. Yo después de mucho quejarme del estomago decido pasar por el servicio, nota a tener en cuenta, si tienes el culo irritado no limpiarse con toallitas húmedas, creo que llevan alcohol.

Girona – Cassà de la Selva (15.3 Km) Con el culo escaldado y comentando todavía la llegada nos toca cruzar el centro de Girona, un tramo que se nos hace muy amenos y agradecido. Mucha es la gente que se para a aplaudirnos y darnos ánimos, la verdad que se agradece. Salimos de Girona y después de avistar a un par de ninjas, volvemos a coger el camino. Son kilómetros duros y largos, a Eli se le nota bastante tocada y Roge con Percha van un poco más adelantados. Yo me encuentro un poco de enlace, les pido a unos que aflojen y a Eli la voy estirando. Poco a poco empieza anochecer, Antonio se nos aparece antes de lo esperado, todavía nos quedan 4 km aproximadamente. Se me hace muy duro psicológicamente este trozo y incluso me paro un par de veces, voy muy hundido e incluso la entrada al polígono del avituallamiento se me hace eterna. Llegamos y pasamos el control rápidamente, nos vamos para el coche que está en el aparcamiento con todo preparado, yo me meto dentro del coche para descansar y resguardarme del frio. Al caer la noche se ha levantado un viento muy frio y no tengo el cuerpo muy fino, le digo a Eli que también se meta en el coche que no coja frio. Comemos algo, yo me pongo por fin vaselina en el trasero y me abrigo para la nueva batalla. Salgo del coche y no puedo moverme, voy tieso. Empiezo a andar y poco a poco se calientan los músculos y consigo desplazarme sin tener que apoyarme en los coches aparcados. Eli intenta hacer la misma operación pero sin suerte, supongo que el factor anímico que arrastra y el dolor de las piernas la han acabado de hundir. Su mente ya piensa en abandonar, no puede más y aunque “solo” nos quedan 29 km para llegar son muchos. Yo le digo que pruebe un poco a moverse y que si no puede que no pasa nada. Eli decide abandonar. Yo no sé si es por el disgusto o por el bajón que me pega sus palabras, me entran ganas de vomitar. Me planteo también abandonar, gran parte del sentido de hacer la Trailwalker sin la Eli carece de sentido, pero creo que a ella todavía le sentaría peor y los compañeros no se merecen esto. Roge, Percha y yo arrancamos.

Cassà de la Selva – Llagostera (9.6 km) andando a un ritmo ligero volvemos a coger el sendero, Roge y Percha me animan, saben que me chascado mucho el abandono de Eli. Son las 23:00 y ya empiezan a caer las primeras gotas, pero que no molestan demasiado. Llevamos un equipo detrás que poco a poco los vamos dejando atrás, eso es señal que llevamos buen ritmillo. Barajamos la idea de trotar pero preferimos reservar fuerzas de cara al último tramo. Yo a veces tengo que trotar para poder pillarlos, entre las patas de percha y que Roge va como un tiro, me dejan descolgado. Cada vez que llegamos a una población es una alegría, lástima que por la hora que es y la lluvia, está vacía, tan solo vemos los voluntarios que nos anima y nos dicen que ya llegamos. No comentare todavía que el tema distancias esta gente no lo tiene muy claro jejeje. Ya que nos habían dicho 150 metros estaba el pabellón y ahí no hay nada, menos mal que a lo lejos salió un voluntario a grito pelado para avisarnos de por dónde estaba la entrada al avituallamiento, a plausos a la llegada que supongo que al ir ya jodido te llegan al alma. Caldito calentito y cambio de ropa. Hablo con la Eli, está bien, pero me entran ganas de llorar al verla.

Llagostera – Santa Cristina d’Aro (10.1 km) Nos quedan 19 km para la meta, eso es lo único que mi mente tiene presente. Con paso ligero seguimos la marcha pero cada vez la lluvia se empeña en ganar importancia. Cualquier luz de frontal nos motiva para llegar a alcanzar, algunas con buena suerte y otras con menos. Vamos cerca de la carretera y por no pasar ya no pasan ni casi coches. A mí después de unas 15 horas se me apaga el Garmin que era mi única diversión que tenia. Tanto insiste la lluvia, que al final lo consigue y nos cae una buena. Cae tan fuerte y con el aire hace que se me meta en los ojos y no consiga ver, no puedo moverme demasiado porque voy helado. Lo estoy pasando muy mal y no veo por donde voy, menos mal que hemos alcanzado a otro equipo y me guio con sus frontales. Como no veo por donde voy lo menos que me podía pasar es que metiera el pie en un charco y no tardó en pasar. Lo peor de todo que al mojarme todo el pie me entro agua en las ampollas y me empezó a escocer que no podía apoyar el pie, me asusto de verdad y pido a Roge y Percha que paren. Menos mal que se me pasa un poco y consigo apoyar el pie. Percha y Roge discuten de si las luces son una población o no, yo voy a mi rollo que bastante tengo. Km 90 en teoría nos queda uno para el último avituallamiento y no se avista ninguna población. Ahí empieza nuestro debate sobre la toma de distancias de esta parte de Catalunya. Por fin después de más de 2 km nos encontramos con Antonio y Carlos que nos vienen a recibir, la lluvia nos ha dado un poco de tregua. En una pequeña sala de la estación de tren nos espera un caldito bien calentito, casi no se cabe en la sala, por culpa de las condiciones climáticas hace que se aglomere mucha cantidad de gente dentro. Hay que hacer malabarismos para cambiarnos de ropa otra vez.

Santa Cristina d’Aro – Sant Feliu de Guíxols (9 km) Con la lluvia otra vez de fondo salimos en búsqueda y captura de la llegada. Saliendo un coche se nos para al lado y nos da ánimos, ya no tenemos fuerzas ni ánimos casi de contestar como dios manda. Percha dice de ponernos a trotar y a Roge y a Mí nos da la risa, todavía tenemos los músculos fríos. Poco a poco nos vamos adentrando en St. Feliu de Guíxols, aun así nos adelanta un equipo corriendo y el primero jovencito no es. Volvemos a tener guasa en el último kilometro parece no acabar nunca. Nos encontramos por fin con Carlos y Antonio. Esto está hecho! Nos vamos todos hacia la meta, estamos muy cansados físicamente y psicológicamente. Lo hemos a conseguido, 100 km en las piernas.

No hay mucha celebración, estamos reventados, hace frio y vuelve a llover. Solo pensamos en la ducha y la cama calentita. Después de una charla “amistosa” de Antonio y la Guardia Urbana de cómo coger las rotondas y hacer el alto nos vamos para el Hotel, a descansar.

La Trailwalker nos deja una experiencia formidable y un montón de pequeñas anécdotas. Es una carrera larga y dura no hay que engañarse pero vale la pena, los pueblos y la gente está muy volcada en la prueba. Recomiendo a todos los que tengan ocasión de participar de hacerlo, no les decepcionara. 

Gracias a todos los que habéis hecho que esto fuera posible.







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